It is not accidentally if the gigantic bronze disk which welcomes here the visitor carries the name of « Duality ». This only word summarizes the temperament of one of the most talented sculptors of his generation, torn between classical author and baroque, sex and soul, life and death, grotesque and sublime, good and evil or balance and fall.

It is exactly this tearing which fascinates us. His deformed dwarfs, tiny or enormous, thick-backed as mastiffs, with precarious stability, always inspired me a warm and brotherly feeling in their desire of ascent: they are going to fall but they stand.

The artist fully finds serenity and balance only in his Jewish mystic as in this magnificent and majestic tabernacle (The Song of Songs) or this seven twigs Candlestick becoming acutely integrated into the Star of David by a series of bronze links which symbolizes all the people’s solidarity.

 

Marc HERISSE

 

Entrega de la Cruz de Caballero de las Artes y las Letras

Por Señor Jacques BARTHELEMY,

Prefecto del Seine-Marne

A Señor Michel LEVY, Escultor

Melun, el 25 de marzo de 2006      

 

Querido Amigo,

Querida Señora,

Señor Alcalde,

Señoras, Señores, Queridos Amigos,

 

Usted conoce totalmente a Michel LEVY, usted conoce su pasión por su Argelia natal y su pasión para la escultura, que lo hacía, a la edad de 5 años, trabajar pedazos de jabón, pero también la de la medicina, la que a la misma edad, lo conducía a disecar a pequeños animales. Instalado muy joven, desde 20 años, en un primer taller al Mercado Central de París, da una lección de su arte y se forma en las fundiciones donde descubre a las diferentes técnicas que llevan del original al bronce y a su patina. Después de haber pasado su examen final de estudios al liceo en candidato asalariado, se hace « Arthérapeuthe » en gerontología, luego se decidirá definitivamente para su vocación, la escultura, y abastecerá desde entonces una obra original de la que vemos esta tarde, algunas magníficas muestras.

La primera expresión de sus obras, sobre todo en su primer período, es estética. Sus obras, como sus mujeres, son lisas y bellas.  Luego comenzamos a comprobar allí asperezas, pero también fluideces, que marcan el tema de la dualidad, sin interrupción recurrente en su trabajo: la Belleza y la Muerte, el bien y el mal, el Cielo y la Tierra.  Por fin, otra vía se le impondrá rápidamente, la antiestética o las dificultades de la condición humana. Sobre su camino creativo, le da forma a los enanos, son pequeños – porque para él el hombre perdió su dimensión carismática – perdieron su piel, porque sin esta piel que sirve para ellos de máscara, dejan parecer su dolor profunda. Durante siete años, dedicó su arte a reflexionar sobre la relación entre los hombres y animales. Una relación de la indemnización por los animales son también una relación de consumo que el pollo listo para ser envasado que se muestra que ya  representa la masa de proteínas en todos los países.  Al elegir este pollo, que quería mostrar que incluso arrancó, se mantuvo la dignidad inherente al animal, por el contrario, en muchos casos, al hombre enano que la perdió, atrapada en sus compromisos.

La segunda expresión de sus obras es que son una « Cosa mental » en las palabras de Leonardo da Vinci. La obra de arte tiene en efecto una naturaleza doble. Esta es una parte, una cosa, una materia, pero es también el producto de un trabajo de lo imaginario, que revela los diferentes estratos de la conciencia y del inconsciente. La parte material, es lo que se llama  » el tecné  » en griego, lo que significaba, en la época, tanto arte como técnica. El inmaterial, es el lazo entre la idea del arte y el pensamiento de la inmortalidad, tan caro por el corazón de los antiguos egipcios. La obra de arte, es un diálogo permanente entre el fondo y la forma. Todo escultor es un promethean Dédalo, Dédalo, este héroe griego, que tenía la inteligencia práctica que le hacía fabricar estatuas que marchan, lo mismo que darle alas a un hombre. Devolviendo al hombre en el corazón de sus obras, Michel LEVY está en esto un  » escultor de las luces « . En el siglo 18, en efecto, la idea de la escultura, es la utopía, lo que la diferencia de la escultura del siglo 17, lo que estuvo esencialmente destinado a representar la fuerza y la magnificencia del poder, que se encuentra en el arte barroco de Bernin en Roma, o los mármoles de Pierre Puget en París. Era en el siglo 13, el humanismo fue reaparecido en la escultura con producciones de estilo antiquísimo subrayando el cuerpo (influencia bizantina), luego en el siglo 14, bajo la influencia del arte real, subrayando la elegancia de las formas, como la  » Virgen al niño  » del Louvre que representa a Juana d’ Evreux, Reina de Francia. Era la época de las corporaciones, los constructores de catedrales. Luego vino, al renacimiento italiano, el humanismo de los dueños italianos de la perspectiva, del Brunelleschi, el arquitecto, y el escultor con Ghiberti de las puertas del baptisterio de Florencia, y a casa de los pintores, de Giotto, el Masaccio, el Fra Angelico, Paolo Uccello y naturalmente Leonardo de Vinci que repone al hombre en el centro del cuadro, pues en el centro del universo pluridimensional. Lo mismo, la representación realista del cuerpo humano a través de las obras de Donatello y de Míchel-Ángel  no pretendía inventar de nuevo la realidad, sino reconstruir una visión de la antigüedad modernizándolo, probando así que el Arte puede cambiar el mundo. El humanismo de Erasme, de Guillaume Budé, de Thomás Moro, es inscrito en las obras de Michel-Ángel, de Benvenuto Cellini, de Jean Goujon, de Germán Pilon …

Michel LEVY cultiva también la ambivalencia entre el simbolismo y el expresionismo. Si su escultura es figurativa, se inscribe, de este hecho, en la gran tradición que va de Donatello o Brunelleschi en el siglo XV, hasta Rodin al fin del XIX, particularmente por el uso del zócalo, que es un guión entre la obra y su entorno. El zócalo a menudo sirve para expresar ideas. Así como la reflexión artística de Michel LEVY lo empuja más hacia la lectura mística o simbólica del mundo que hacia la sola representación física, algunas de sus esculturas se inspiran, a mi parecer, en  » La Puerta del Infierno  » de Rodin al principio del siglo. Esta obra maestra, inconclusa, mezcla, en una profusión casi vegetal, pedazos notables como las tres sombras por encima de la puerta que son, de hecho tres puntos de vista de la misma escultura de Adam excluirdo del Paraíso, o el pensador  » que domina el dintel y que figura a la vez a Dante y Rodin. Inicialmente imaginada sobre el modelo que produce la antítesis, la  » Puerta del Paraíso « , esculpida por Ghiberti para el baptisterio de Florencia,  » la Puerta del Infierno « , que marcó una rotura profunda en la historia de la escultura, es el símbolo de la expresión libre.  La « dualidad » – que confronta la Vida y la Muerte – es la obra de Michel LEVY  más emparentado con el de Rodin.  Así como el arte es el propio del hombre, la tercera expresión de las obras de Michel LEVY es ser un lenguaje espiritual particular. Cada artista, en la asignatura, se esfuerza por desaprender tanto como por aprender de sus dueños; es Paul Gauguin quien, entre los pintores, será uno de los primeros en lanzarse a una búsqueda ardiente de  » en otro lugar y del otro « .

Michel LEVY no hace de otro modo su búsqueda de  » en otro lugar « : vea todas sus obras inspiradas por el Antiguo Testamento, el Cántico de los Cánticos o sus reflexiones sobre el  «Gran Arquitecto del Universo» al que encarnaba Rey Salomón: pero es también la búsqueda  » del otro « , del otro en su humanidad magullada y emocionante que se libra difícilmente de limitaciones materiales, fondos submarinos, la tierra nutricia, en sus enanos zoquetes pero a la mirada viva que nos fuerzan por reflexionar sobre nuestra pobre humanidad. En algunas de sus obras, el simbolismo de Michel LEVY, a menudo asociado con la Biblia o con psicoanálisis, se traduce por elementos naturales, flores, algas, pedazos de roca, que sostienen una forma femenina antropomórfica en la cumbre de una columna o en la cumbre de un tótem, un símbolo del antagonismo entre el vicio y la virtud, como en las obras del pintor británico William Blake, a finales del siglo XVIII.

Busca, a menudo, para repetir una expresión de Jean Moréas,  » a vestir la idea de una forma sensible « . Su imaginario no es matemática, como en las obras del renacimiento italiano de Fra Angélico o de Uccello. Su religioso no es tampoco racional, como entre los florentinos del siglo 15. Su representación del hombre no es hecha, como entre los artistas italianos y franceses del renacimiento, para valorizar la primacía de la forma y de la perfección, sino al contrario para unir el ideal a la condición triste y humana. Es para esto que en la obra de Michel LEVY, se encuentra también la vuelta del lenguaje, que coincide en el siglo XX con apogeo de las ciencias humanas.

Las palabras son, o sea inscritos sobre la obra como en el  » Cántico de los Cánticos « , o sea sobre su zócalo, o sea sugeridos como en la  » Vanidad de la Justicia « . Las formas se dan a ver, pero tan a veces a leer. Las fórmulas bíblicas o cabalísticos inscritas sobre algunas de las obras de Michel LEVY participan en todo este lenguaje espiritual.  La obra habla no sólo con sentido estético del que le admira, pero le habla simplemente, le interroga o lo sorprende, como estos pollos que se apoyan en su espalda todo el conocimiento del mundo. Si este conocimiento del Mundo es muy difícil de aprehender por los hombres, enanos del espíritu, es porque la obra del Gran Creador es indescifrable para la Humanidad creada. Es pues sólo por la transmutación espiritual por el rodeo de la obra que el hombre puede intentar acceder a la comprensión del Universo del Creador, cualquiera que sea la idea que se hace de este Creador o de su fuerza espiritual.

Es mediante la obra de arte lo que Michel LEVY nos devuelve la llamada esta evidencia, como el Gréco nos daba a entender a él por sus cuadros torturados, en la época de los trances místicos de Santa-Teresa de Ávila. La obra nace de la mano del hombre que representa la idea que este hombre se hace del sitio de la humanidad en el Universo. Es en esto que las búsquedas  espirituales y esculturales de Michel LEVY son a la vez tan importantes y tan desconcertantes, porque nos reenvían lo Esencial, recordando así este hacia de Michel-Ángel :  » si mi martillo duro extirpa del peñasco duro tal o tal forma humana, es del ministro que lo tiene en manos y lo guía y lo acompaña que recibe su arranque; pero es otro el que lo lleva. Ése del cielo, es por su virtud limpia que embellece al Mundo « .

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par M. Jacques Barthelemy, préfet de Seine et Marne à M. Michel Lévy, sculpteur

Cher Ami, Chère Madame, Monsieur le Maire, Mesdames, Messieurs, Chers Amis, Vous connaissez tous Michel LEVY, vous connaissez sa passion pour son Algérie natale et sa passion pour la sculpture, qui le faisait, dès l’âge de 5 ans, travailler des morceaux de savon, mais aussi celle de la médecine, qui au même âge, le conduisait à disséquer de petits animaux. Installé très jeune, dès 20 ans, dans un premier atelier aux Halles de Paris, il apprend à vivre de son art et se forme dans les fonderies où il découvre les différentes techniques qui mènent de l’original au bronze et à sa patine. Après avoir passé son bac en candidat salarié, il devient « Art-thérapeute » en gérontologie, puis il se décidera définitivement pour sa vocation, la sculpture, et fournira depuis lors une œuvre originale dont nous voyons ce soir, quelques magnifiques échantillons. La première expression de ses œuvres, surtout en sa première période, est esthétique. Ses œuvres sont, comme ses femmes, lisses et belles. Puis on commence à y constater des rugosités, mais aussi des fluidités, qui marquent le thème de la dualité, en permanence récurrent dans son travail : la Beauté et la Mort, le Bien et le Mal, le Ciel et la Terre. Enfin, une autre voie s’imposera rapidement à lui, l’anti-esthétique ou les difficultés de la condition humaine. Sur sa route créative, il façonne des nains, ils sont petits –car pour lui l’homme a perdu sa dimension charismatique- ils ont perdu leur peau, car sans cette peau qui leur sert de masque, ils laissent apparaître leur douleur profonde. Depuis 7 ans, il consacre son expression artistique à une réflexion sur la relation entre l’homme et l’animal. Une relation de compensation à l’égard des animaux, mais aussi une relation de consommation que le poulet prêt à emballer qu’il présente incarne comme masse protéinique dans tous les pays. En choisissant ce poulet, il a voulu montrer que même déplumé, celui-ci gardait la dignité inhérente à l’animal, par opposition, dans bien des cas, à l’homme nain qui l’a perdue, englué dans ses compromissions. La seconde expression de ses œuvres est qu’elles sont une « cosa mentale » (chose mentale), selon l’expression de Léonard de Vinci. L’œuvre d’art a en effet une nature double. C’est d’une part, une chose, une matière, mais c’est aussi le produit d’un travail de l’imaginaire, qui révèle les différentes strates de la conscience et de l’inconscient. La partie matérielle, c’est ce que l’on appelle « la tecné » en grec, ce qui signifiait, à l’époque, aussi bien art que technique. L’immatériel, c’est le lien entre l’idée de l’art et la pensée de l’immortalité, si chère au cœur des anciens égyptiens. L’œuvre d’art, c’est un dialogue permanent entre le fond et la forme. Tout sculpteur est un prométhéen Dédale ; Dédale, ce héros grec, qui avait l’intelligence pratique qui lui faisait fabriquer des statues qui marchent, tout autant que donner des ailes à un homme. En remettant l’homme au cœur de ses œuvres, Michel LEVY est en cela un « sculpteur des lumières ». Au 18ème siècle, en effet, l’idée de la sculpture, c’est l’utopie, ce qui la différencie de la sculpture du 17ème siècle, qui était essentiellement destinée à représenter la force et la magnificence du pouvoir, que l’on trouve dans l’art baroque du Bernin à Rome, ou les marbres de Pierre Puget à Paris. C’était au 13ème siècle, que l’humanisme était réapparu dans la sculpture avec des productions de style antiquisant soulignant le corps (influence byzantine), puis au 14ème siècle, sous l’influence de l’art royal, soulignant l’élégance des formes, comme la « Vierge à l’enfant » du Louvre représentant Jeanne d’Evreux, Reine de France. C’était l’époque des corporations, des bâtisseurs de cathédrales. Puis vint, à la renaissance italienne, l’humanisme des maîtres italiens de la perspective, de Brunelleschi, architecte, et sculpteur avec Ghiberti des portes du baptistère de Florence, et chez les peintres, de Giotto, Masaccio, Fra Angelico, Paolo Uccello et naturellement Léonard de Vinci qui replacent l’homme au centre du tableau, donc de l’univers pluridimensionnel. De même, la représentation réaliste du corps humain à travers les œuvres de Donatello et de Michel Ange ne visait pas à réinventer le réel, mais à reconstruire une vision de l’antiquité en la modernisant, en prouvant ainsi que l’Art peut changer le monde. L’humanisme d’Erasme, de Guillaume Budé, de Thomas More, est inscrit dans les œuvres de Michel Ange, de Benvenuto Cellini, de Jean Goujon, de Germain Pilon… Michel LEVY cultive aussi l’ambivalence entre le symbolisme et l’expressionnisme. Si sa sculpture est figurative, elle s’inscrit, de ce fait, dans la grande tradition qui va de Donatello ou Brunelleschi au 15ème siècle, jusqu’à Rodin à la fin du 19ème, notamment par l’usage du socle, qui est un trait d’union entre l’œuvre et son environnement. Le socle sert souvent à exprimer des idées. Comme la réflexion artistique de Michel LEVY le pousse plus vers la lecture mystique ou symbolique du monde que vers la seule représentation physique, certaines de ses sculptures s’inspirent, à mon avis, de « La porte de l’enfer » de Rodin au début du siècle. Ce chef-d’œuvre, inachevé, mêle, dans une profusion presque végétale, des morceaux remarquables comme les trois ombres au dessus de la porte qui sont, en fait trois points de vue d’une même sculpture d’Adam chassé du Paradis, ou « le penseur » qui domine le linteau et qui figure à la fois Dante et Rodin. Initialement imaginée sur le modèle antithétique de la « Porte du Paradis », sculptée par Ghiberti pour le baptistère de Florence, « La porte de l’enfer », qui a marqué une rupture profonde dans l’histoire de la sculpture, est le symbole de la libre expression. La « dualité » -qui confronte la Vie et la Mort- est l’œuvre de Michel LEVY qui s’apparente le plus à celle de Rodin. Comme l’art est le propre de l’homme, la troisième expression des œuvres de Michel LEVY est d’être un langage spirituel particulier. Chaque artiste, en la matière, s’efforce de désapprendre autant que d’apprendre de ses maîtres ; c’est Paul Gauguin qui, chez les peintres, sera l’un des premiers à se lancer dans une quête ardente de « l’ailleurs et de l’autre ». Michel LEVY ne fait pas différemment sa quête de « l’ailleurs » : voyez toutes ses œuvres inspirées par l’Ancien Testament, le Cantique des Cantiques ou ses réflexions sur le « grand architecte de l’Univers » qu’incarnait le Roi Salomon : mais c’est aussi la quête « de l’autre », de l’autre dans son humanité meurtrie et émouvante qui se dégage avec peine des contraintes matérielles, des fonds sous-marins, de la terre nourricière, dans ses nains empotés mais au regard vif qui nous forcent à réfléchir sur notre pauvre humanité. Dans certaines de ses œuvres, le symbolisme de Michel LEVY, souvent associé à la Bible ou à la psychanalyse, se traduit par des éléments naturels, des fleurs, des algues, des morceaux de roche, qui soutiennent une forme féminine anthropomorphique au sommet d’une colonne ou d’un totem, symbole de l’antagonisme entre le vice et la vertu, comme dans les œuvres du peintre britannique William Blake, à la fin du 18ème siècle. Il cherche, souvent, pour reprendre une expression de Jean Moréas, « à vêtir l’idée d’une forme sensible ». Son imaginaire n’est pas mathématique, comme dans les œuvres de la renaissance italienne de Fra Angelico ou de Uccello. Son religieux n’est pas non plus rationnel, comme chez les Florentins du 15ème siècle. Sa représentation de l’homme n’est pas faite, comme chez les artistes italiens et français de la Renaissance, pour valoriser le primat de la forme et de la perfection, mais au contraire pour relier l’idéal à la triste condition humaine. C’est pour cela que dans l’œuvre de Michel LEVY, on trouve aussi le retour du langage, qui coïncide au 20ème siècle avec l’apogée des sciences humaines. Les mots sont, soit inscrits sur l’œuvre comme dans le « Cantique des Cantiques », soit sur son socle, soit suggérés comme dans la « Vanité de la Justice ». Les formes se donnent à voir, mais aussi parfois à lire. Les formules bibliques ou kabbalistique inscrites sur certaines des œuvres de Michel LEVY participent de tout ce langage spirituel. L’œuvre parle non seulement au sens esthétique de celui qui l’admire, mais lui parle tout court, l’interroge ou le surprend, comme ces poulets qui portent sur leur dos toute la connaissance du Monde. Si cette connaissance du Monde est bien difficile à appréhender par les hommes, nains de l’esprit, c’est parce que l’œuvre du Grand Créateur est indéchiffrable pour l’Humanité créée. Ce n’est donc que par la transmutation spirituelle par le biais de l’œuvre que l’homme peut tenter d’accéder à la compréhension de l’Univers du Créateur, quelle que soit l’idée que l’on se fait de ce Créateur ou de sa force spirituelle. C’est par le truchement de l’œuvre d’art que Michel LEVY nous rappelle cette évidence, comme le Gréco nous le faisait comprendre par ses tableaux torturés, à l’époque des transes mystiques de Sainte-Thérése d’Avila. L’œuvre naît de la main de l’homme représentant l’idée que cet homme se fait de la place de l’humanité dans l’Univers. C’est en cela que les recherches spirituelles et sculpturales de Michel LEVY sont à la fois si importantes et si déroutantes, parce qu’elles nous renvoient à l’Essentiel, rappelant ainsi ces vers de Michel Ange : « Si mon rude marteau tire du dur rocher telle ou telle forme humaine, c’est du ministre qui le tient en mains et le guide et l’accompagne qu’il reçoit son élan ; mais c’est autrui qui le mène. Celui-là du ciel, c’est par sa vertu propre qu’il embellit le Monde ». En vous remettant cette croix de Chevalier des Arts et Lettres, je voudrais, Cher Michel LEVY, vous féliciter pour l’œuvre magnifique que vous avez réalisée depuis maintenant près de 30 ans et dont la ville de Melun compte 2 représentations exemplaires « Héloïse et Abélard » devant la Médiathèque, mais plus généralement vous remercier pour l’originalité et l’humanité qui jaillissent de votre œuvre. Cette distinction est trop modeste pour récompenser vos mérites, elle sera, j’en suis sûr, suivie par d’autres, aux couleurs encore plus chatoyantes. Je voudrais aussi amicalement associer à l’honneur que le Ministre de la Culture vous fait, votre famille, votre épouse et vos deux charmants enfants conçus dans la « dualité » au moment même où vous mettiez au point les deux statues d’Héloïse et Abélard ; là aussi quel symbole que cette coïncidence dans le temps de l’œuvre créatrice ! Mais cette médaille est aussi duale ; c’est l’ordre des Arts et des Lettres ; les Arts comprennent évidemment la sculpture, les Lettres renvoient à l’idée même de culture. Cette distinction rappelle le fait qu’un artiste est nécessairement un homme de culture qui puise ses racines dans le passé, qui les traduit par son œuvre présente, qui elle-même renvoie le spectateur à une réflexion sur le futur, sur la place de l’être dans l’Univers. C’est ce qui fait le mystère de l’œuvre artistique. Enfin, Cher Michel LEVY, que cette distinction si méritée vous soit remise par mes soins m’honore également, car j’ai appris à connaître l’homme discret, chaleureux, réfléchi, que vous êtes, tout autant que de l’artiste reconnu internationalement et d’une virtuosité sans pareil. Vous croyez dans le progrès de l’Humanité, votre œuvre l’exprime clairement, vous croyez dans cette nécessité permanente de l’élévation de l’esprit humain pour l’arracher à la gangue de sa pesante humanité. Vous croyez aux vertus de l’échange, de la solidarité et de l’amitié, et nombreux sont, ce soir, vos amis qui vous accompagnent pour ce vernissage et pour cette cérémonie. Ainsi, j’aurai rencontré, pendant mon séjour seine et marnais, un homme de culture, de conviction qui bout d’un feu intérieur que ses ciseaux maîtrisent, qui transforme l’argile en bronze comme la pierre philosophale transformait le plomb en or, et qui fait d’un vulgaire matériau un grand-œuvre. Un artiste comme vous ressemble à un alchimiste, qui, avec des débris d’Humanité conçoit un poème de métal qui illustre la capacité humaine à passer de la glaise à la lumière. Pour tout votre talent, permettez-moi, Cher Ami, au nom du Ministre de la Culture et de la Communication, de vous faire Chevalier des Arts et Lettres.

Melun, samedi 25 mars 2006

chouraqui all

Vorwort für das Werk von MICHEL LEVY

Von ANDRÉ CHOURAQUI

Das Glänzen der Bibel ist universal. In jeder ihrer Seiten beschreibt sie den Mann ganz, ihre Lichter und ihre Schatten, ihre Liebe und ihre Hasse, ihre Tugenden und ihre Laster, ihre Verzweiflung und ihre unbesiegbare Hoffnung. Ich höre nicht auf, über dieses Glänzen nachzudenken, das Werk von Michel Lévy entdeckend, das, in jeder ihrer Seiten, die Suche nach einem Mann, seinem Autor zeigt.

Kind stürzt er sich in die Entdeckung von Paris. Eben da entdeckt er die völlige Welt und, noch spezieller, den Menschen, von dem er in der Suche ist. Er gibt manchmal die Kurse des Gymnasiums auf, um sich im Louvre und in anderen Museen zu flüchten wo er mit klassischer Bildhauerei antiken Griechenlandes mit dem Ägypten und mit Asien getränkt wurde.

In sechsundzwanzig Jahren setzt fort er seine in Studien von Medizin gefesselte Suche, die er unternimmt, während er ein bekannter Bildhauer schon ist. Er setzt fort seine Studien, einen Dienst von Therapie von den Künsten schaffend, in der Gerontologie.

Die Entwicklungen seiner doppelten Karriere von Bildhauer und von Arzt verpflichten ihn, unter der Medizin und die Skulptur zu wählen. Die Auswahl von Michel Lévy, die Skulptur, ist am Anfang eines Werkes unter den bezeichnenderweise dieses zwanzigsten Jahrhunderts: sie liegt in der Einschließung der Menschheit zwischen zwei Abgründen, demjenigen unaussprechlich Liebe und derjenige der Nacht und ihrer Entsetzen.

Michel ist Umstandes, mit dem Feuer und Erz wie seine Vorfahren der Feder und das Pergament umzugehen, um die Schaffung zu feiern. Seine Kunst verwirklicht das Licht und den Schatten, die Bewegung und die Unbeweglichkeit, um im Raum ihre neue von seiner Kunst und von seiner Seele abstammende Schaffung festzulegen. „Es gibt nur eine einzige Schönheit, diejenige der Wahrheit, die sich erweist“ Rodin unterrichtete. Michel benutzt das Feuer und das Erz, um Leben der Realität zu geben, die ihn bewohnt. Seine verliebten Finger folgen in seinem Blick, und modellieren Lichtes und des Schattens die Formen, die ihn umgehen. Keusch und ruhig scheinen sie aus einem Traum aufzutauchen, um einen Mythe zu illustrieren. Die Wahrheit ihrer Personen erfüllt uns vom Einklang der Körper. Sie tauchen aus einem Licht auf, dessen Frucht sie sind.

In der Verbannung von so vielen Verbannungen konnte er sich in Übereinstimmung mit seinem Jahrhundert noch mit den Weisen der modernen Kunst fühlen. Zu lebhaft, konkret in seiner Wahrheitsforschung dreht er den Rücken in der Abstraktion, der verdammt ist, sein dauerndes Leben, eine neue bildliche Darstellung wieder aufzubauen, die durch alle Entdeckungen von Formen und von Stoffen seines Jahrhunderts angereichert ist.  Außer der Beziehung erhält er mit dem Feuer und der Bronze aufrecht, die Hände von Michel folgen in vom Aristoteles früh gegebener Ordnung: sie folgen in der Herrschaft seine Blick und denken. Was sie getan hatten, sind vor jeder Theologie und jeder Metaphysik.

Auch dem Traum oder dem Mythe vorhergehend, singen sie die seltsame Zauberei einer reinen Schaffung. Michel Lévy schöpft sein Begabung in dem tiefsten seiner Wurzeln, die den Weisen und den Epochen vorhergehend sind: die Charta seiner Allianz ritzt er sie seiner Finger in Bronze, in den fabelhaften hebräischen Zeichen: das ist der Text von Shir ha Shirim, den Gesang der Gesänge. Der Mann und die Frau, die in ihrer Nacktheit fabelhaft ist, singen ihre Union.  Diese verbraucht sich, als die beiden Fensterläden des Triptychons auf dem zentralen Schild umgeschlagen sind. In seinem Zentrum verbrenne das Geheimnis der Liebe. Dieses Meisterwerk feiert die Rückkehr von Michel bei seinen Wurzeln, die, in ihrer zentralen Kiste, brennen und sich nicht verzehren.

„Die Dualität“ diese vielfarbige Bronze in den vielfältigen Symbolen, wie alle Statuen, die aus dem Genie von Michel Lévy, dem Kantor der Wirklichkeit herausgenommen sind, lässt uns sich des wesentlichen Dramas des Menschen bewusst werden. Dieser, wenn er überleben will, soll die Auswahl des Lebens angesichts des Todes, des Friedens angesichts des Krieges, der Liebe, nicht des Todes machen. Dann werden seine Engel in den zerbrochenen Flügeln, seine  Leute in den gelähmten Armen, in den amputierten Händen den Überfluss von ihren Lichtern und von ihrem Leben wiederfinden.

Vermittler tritt der Osten ein, wo die Wurzeln seiner Kunst und ihrer Kultur und des Westens tauchen, das Talent von Michel Lévy strahlt jenseits jeden Ästhetizismus, in der Schaffung von einem jenseits der Symbolik und des Expressionismus. Seine Nachricht ist an uns in ihrem Werk klar weitergegeben: diese hat für Berufung, wie jedes wahre Gedicht dazu beizutragen, das Licht der Dunkelheit, des Gutes des Übels, der Schönheit der Hässlichkeit auftauchen zu lassen.


Professor ANDRE CHOURAQUI

Jerusalem Oktober 1998

taitinger all

Zeit und Leben

 

„ Es gibt nur eine einzige Schönheit und zwar die sich offenbarende Wahrheit“, so vertraute sich Auguste Rodin an (N.d.Ü: frz. Bildhauer des 19. Jh.).

Seitdem Künstler versuchen, mit Werkstoffen Gemütsbewegungen wiederzugeben oder Empfindungen auszudrücken, hat der zauberhafte Wettlauf begonnen auf der Suche nach einer oft unfassbaren Wirklichkeit. Der Bildhauer versteht es, hierdurch seine geheimen Beziehungen zu übersetzen, die ihn mit Bronze, Marmor oder Eisen verbinden. Die Zusammenarbeit zwischen Blick und Hand verwirklicht sich in der Bildhauerkunst.

Voltaire (N.d.Ü: frz. Philosoph und Schriftsteller des 18. Jh.) unterstrich die Bedeutung der Gebärde: „ Alle sich mit Händen ausdrückenden Künste gingen ohne allen Zweifel der Metaphysik um Jahrhunderte voraus“. Antoine de Saint-Exupéry (N.d.Ü: frz. Schriftsteller und Flieger des 20. Jh.) vervollständigte diesen Gedanken über seine Behauptung: „ wenn der Bildhauer nur aus Wissenschaft und Geist besteht, so wird es seinen Händen an Genie mangeln“.

All dies wird uns im Werk von Michel LEVY sichtbar, wenn er Träume, Mythen ins Leben ruft oder durch Volumen eine Bewegung vollendet. Die Grundlagen seiner Kunst beruhen auf der Umsetzung und der Genauigkeit welche Inspiration und Phantasie bei ihm hervorrufen. Ganz natürlich gibt er einen zarten und persönlichen Stil wieder. Er lässt sich nicht von den Empfindungsströmen seiner Epoche beeinflussen. Er folgt der Tradition, die sich bis in die Antike zurückverfolgen lässt, Modeeffekten nicht zu erliegen.

Jede Generation drückt somit der Bildhauerkunst seinen Stempel auf. Die Akte von Michel LEVY verbleiben züchtig und ruhig. Sie lehren uns, dass der Körper die Heimstatt der Seele bleibt, untrennbar, wie Degas sagte (N.d.Ü: frz. Komponist und Musiker des 19. Jh.) dessen Statuen nur suchen, natürliche Haltungen wiederzugeben.

Die Werke von Michel LEVY deuten immer den fremdartigen Zauber eines Geheimnisses an. Über die Kraft und Pracht der Formen hinaus führen sie uns weiter, eine verbleibende innere Vision zu suchen.

Pierre-Christian TAITTINGER

Alt-Minister

Bürgermeister des 16. Bezirkes von Paris

 

 

El Cántico de bronce

 

Un hombre cedido bajo el esfuerzo trata de levantar hacia el cielo de las piedras para formar una columna; la segunda columna le hace frente, terminada, adornada, punzada delante de un cielo de oriente de los colores de sueño. Las puertas pesadas de bronce se abren y dejan aparecer el Canto de los cantos en la pureza de su texto, en los diálogos radiantes e íntimos entre el amante y la novia, entre Dios y Pueblo de Israel, entre Jerusalén terrestre y Jerusalén celeste.

Las palabras estallan sobre la belleza, el amor carnal, la boca de la amante, lo aceita perfumado que le cubre su cuerpo y su llamada al amante para reunirle. Grabado en el bronce, el texto tres veces milenario de rey Salomón queda siempre nuevo en su extremo exaltación. Ésta es cantada por dos personajes a las formas perfectas. A la derecha la mujer, a la izquierda el hombre, en fuerza plena de su deseo. Acercándose, comprobamos que estos personajes poderosos, que parecen desbordarse de su marco de bronce, son totalmente esculpidos en hueco. Es un hueco que forma el pecho lleno de la mujer; un hueco que forma la musculatura del hombre, sus cabezas, sus bocas, sus ojos. Milagro de la escultura, milagro de la ilusión óptica, que permite ver volúmenes allí dónde el escultor juega con la luz para ofrecernos el sueño extremo. Todo esto sólo subraya la inmaterialidad y la intemporalidad del Cántico. Esta obra está como el coronamiento de doce años de trabajo inventivo, siempre renovado, siempre en progreso, de Michel LEVY….

León ABRAMOWICZ

L’ Arche (diario francés)

Viaje N°5

resina 3 metres  Por qué esculturas sobre pollos? Rebelado como mucha gente sobre el tratamiento que se reserva hoy para el animal (ganadería y derribo en batería), trabajé durante siete años en el tema del pollo en escultura y en pintura.

Escogí al pollo porque es el animal más común y el que constituye la primera fuente de proteínas para la alimentación humana. En esta búsqueda no es la belleza del animal que me interesa pero su identidad. La primera acta que hice es que el pollo hoy no está considerado más como un ser vivo sino como una fábrica a proteínas para la alimentación humana.

La apuesta de estas esculturas es recaer al pollo, el pollo perdido el pelo como lo encontramos de préstamo al consumo, su dignidad que es inherente a su estado de animal. Es dirigido con enanos, porque en esta relación, el hombre es muy minimizado, perdido en sus contradicciones. Represento la mayoría de las veces a hombres en forma de enanos porque pienso que perdieron mucho sobre el aspecto carismático. Tanto la evolución tecnológica que vemos alrededor de nosotros es extraordinaria, como asistimos sobre el terreno humano a cada vez más fenómenos de barbarie. Es para esto, para hablar del embrollo carismático del humano, que hago a hombres pequeños, pues enanos.

Las esculturas que represento son encargadas de mil cosas que son un reflejo de la relación riquísima que hubo entre el hombre y el animal. Por ejemplo, libros (historias de animales, investigaciones científicas). Por ejemplo, cuerdas (domesticación del animal y su utilización en los trabajos humanos). Por ejemplo, llaves puestas en jaula y muchas otras cosas.

 

Somos hoy la especie dominante sobre esta tierra, lo que debería darnos no sólo derechos sino que deberes. Si se abusa hoy de nuestros derechos, los deberes que tenemos hacia los animales no son asumidos, quiero para prueba sólo la multitud de especies animales que desaparecen cada día. Tendemos a olvidar que pertenecemos a la misma cadena. El desciframiento reciente del genoma humano y de los genomas animales muestra la proximidad muy grande que tenemos con ellos. Algunos porcentajes de diferencia deberían incitarnos a más respeto y más prudencia.